El pequeño de cinco años sufrió la amputación de las falanges de su mano derecha, pero el dolor más grande lo experimenta su familia quien es víctima de la indolencia de la institución educativa donde el niño estudia. “Nuestros menores no pueden seguir siendo “invisibles” ante cualquier situación que vulnere su integridad física, denuncia el concejal Yefer Vega.

12 de octubre de 2019. El accidente se presentó el pasado 26 de septiembre cuando el pequeño Antony Acevedo Saavedra de 5 años de edad asistía a clases en el Instituto Distrital Rodrigo Arenas Betancourt de la localidad de Fontibón y accidentalmente una de sus compañeras de curso cerró la puerta metálica del salón de clase sin percatarse que el niño tenía su mano en el marco de la estructura.

Los padres del menor fueron informados por la Institución Educativa que el niño se encontraba en el hospital de Fontibón y que debían dirigirse allí para hacerse cargo del menor. Cuando los papás llegan al establecimiento de salud la profesora que llevó al niño seis cuadras caminando desde el colegio, les informó que debe retirarse por razones de tiempo. El hospital confirmó que el niño tenía sus dedos destrozados y era necesaria una cirugía reconstructiva.

La urgencia fue cubierta por la EPS de la madre dado que la póliza de seguro estudiantil no fue suministrada por el colegio, ni se activó el protocolo de emergencia y seguridad que toda institución educativa  debe poner en marcha cuando suceden este tipo de accidentes, que tampoco fue reportado a la Secretaría de Educación del Distrito.

“Lo único que recibimos por parte del colegio fue un documento que no resultó valido para el hospital, las directivas jamás se comunicaron con nosotros para hacer seguimiento, mostrar algo de solidaridad, condolencia o humanidad frente la situación del niño, quien teme regresar al colegio por miedo a que algo le vuelva a suceder o haya alguna represalia por parte de sus profesores”, asegura Sonia Saavedra, madre de Antony.

Para el concejal Yefer Vega este tipo de situaciones indigna y vulnera los derechos del niño. “No podemos ser indiferentes ante el dolor de un menor de edad como si ellos fueran invisibles. Exigiré a la Secretaria de Educación la indagación del hecho, la investigación del por qué el colegio no contaba en su momento con la póliza de seguro escolar y respectiva indagación disciplinaria a las directivas”.

El niño fue  intervenido quirúrgicamente para remodelar cuatro dedos de su mano derecha, con el riesgo de que los perdiera de manera definitiva. El menor se encuentra en proceso de recuperación, tratamiento sicológico y apoyo familiar.   

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